viernes, 21 de septiembre de 2018

De croquetas, siestas y amor.

Te pienso todos los días.
Te echo de menos todos los días.
Te recuerdo todos los días.
Te necesito todos los días.

                                         Me faltas todos los puñeteros días.


Ese amor se perdió, y ya nadie.

Nadie,
     nadie,
           absolutamente nadie.

Y ya nunca.

Nunca,
      nunca,
           tristemente nunca.


Aprender a querer la vida aunque ya no estés
         ni hoy, ni mañana.

Porque sólo estás ya en mi.

Mi memoria, mis fotos, estas putas paredes que me recuerdan tu ausencia.

                             Me recuerdan mi necesidad de ti.

Porque sigo entrando y buscándote.

Como cuando llegaba del cole y en cuanto salía del ascensor ya sabía lo que me tenías preparado para comer, y que ojalá fueran croquetas, y que no estudiara después de comer que había que descansar la vista, y que ni tan mal, y que un poquito de siesta y que un mucho de amor.

Que mi reino por un puto día así.

Un día tan normal que nunca valoré, y ahora -ya tarde- lloro pensando en croquetas, en siestas, y en lo puro de tu amor.



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