Tú, ya no me querías.
Yo, todavía te quería y tardé unos cuantos solsticios más en asumirlo.
No volvimos a vernos hasta que una noche caía confeti y yo bailaba, te vi entre la mulitud.
Se me paró el corazón por unos segundos.
Porque saber, siempre lo supe, pero me recuerdo consumida en aquella puta obsesión. Que te quedaras para siempre a mi lado. Que la balanza se equilibrara.
Pero siempre lo supe.
Y el libro lo cerré, ojalá entre confeti, pero fue entre lágrimas y lagunas, contigo delante.
Pero siempre lo supe.
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