- Me había equivocado en todo. Llorar, quejarme, culpar a todo el mundo de ello. Si aún la quiero sólo tengo que ser el que era, el hombre que ella amaba. Así que voy a hacer aquello por lo que debí empezar: encontrarla esté donde esté y torturarla atada hasta que vuelva a quererme.
- No creo que eso pase, la conozco muy bien. Pero si ocurre lo que tu dices no tendré más remedio que acabar con mi vida, con la suya o con la de los dos.La cuestión es que yo no puedo seguir en este mundo si no es con ella,y no quiero que ella viva sino es a mi lado ¿lo entiendes, verdad? No sé,no había pensado en esa posibilidad. Pero, créeme, eso no pasará. Sé de lo que hablo. Estoy seguro que mi plan funcionará.
- No voy a ser yo quien te diga lo que debes hacer, pero lo que tienes que entender es que ella no es de tu propiedad. Ella es libre, igual que tú, para amar a quién le de la gana. Y si ha decidido que no quiere que formes parte de su vida, ¡respétalo, joder! Quizás consigas que se quede a tu lado, que te quiera, pero no te que te vuelva amar.
El amor se muere, y no resucita. Ni a los 3 días, ni nunca.
- ¿Sabes lo que pasa Jack? Que no tienes ni puta idea de lo que estás diciendo, sólo eso.
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