Ciento veinte horas para mí.
Siete mil doscientos minutos de autismo.
Demasiado tiempo para darle al "coco".
Me he visto en mil situaciones distintas, he recordado más de la mitad de mi vida, he sido cosas que nadie se imaginaría, he hecho recuentos de todo tipo, rankings, han pasado muchos rostros, muchas voces, muchos momentos por mi cabeza. QUÉ ASCO.
... Candy says I hate the quiet places
that cause the smallest taste of what will be ...
En otro momento quizás lo hubiese agradecido, pero ahora no.
Lo que fue una gran afición para mi, ahora solo me produce una sensación de desperdicio vital increíble.
Quiero salir a la puta calle JODER, relacionarme, reirme, notar como el sol me calienta mientras me tomo una caña (o lo que sea) y me fumo un piti. Espero que esta sensación de vitalidad y optimismo pos-febril me dure hasta el próximo otoño.
ODIO estar enferma. LO ODIO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario