Hay determinadas cosas en esta vida en las que el tiempo no es nuestra unidad de medida.
Las escalas establecidas se rompen.
Horas contadas, un par de días, de noches, cinco meses, incluso un par de años. Espacios temporales definidos por la consciencia lógica. Todas con un principio y un fin que están claramente delimitados. Pero los márgenes pueden difuminarse en ciertos casos y ahí, sea cual sea el período que ha tenido la suerte de ser el elegido, pasa el mismo a ser inmortal. Toma cariz de elemento sobrenatural que no tiene explicación empírica, racional o de cualquier clase que elijas.
Y el alma se llena y no se le puede negar su inherente belleza.
Y estas cosas pasan.
Misterio, pony, dogma de fe.

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