martes, 25 de septiembre de 2012

Leyendas caducadas.

Parálisis. Vacío.
Se aleja, se pierde por el laberinto. Algunos lo llaman cerebro, otros alma.
Yo lo llamo miedo.
En el centro un punzón clavado. 
Anhelo de Excalibur.
Rezas. Aprietas las manos muy fuerte contra tu pecho, cierras los ojos. Sigues rezando.
Chantajeas a tu Dios.
Suplicas que aparezcan las manos del rey.
Estableces tu condición temporal. No más de un mes.
¿No sabes que tu dios murió hace años?
No sólo lo digo yo.  
También lo dice él en su espada encendida:

Los dioses
" El hombre se llama Rhodo y la mujer Rosía. Conducían la nave, dirigían el mundo de la nave: de pronto allí, cerca de la cascada y cerca de morir, con las pestañas quemadas y los cuerpos desollados, y los ojos amargos de dolor, sólo allí comprendieron que eran dioses, que cuando el viejo Dios levantó la espada ígnea, allí murió el antiguo, el maldiciente, el que había cumplido y maldecía su obra, el Dios sin nuevos frutos había muerto y ahora pasó el hombre a ser Dios. Puede morir, pero debe nacer interminablemente: no puede huir: debe poblar la tierra, debe poblar el mar [...] "


Pero tú eres más de misticismos abstractos. 
No te gusta lo que lees porque no lo entiendes, porque te asusta, te aterroriza y no lo puedes disimular. Tu pánico se huele a kilómetros
Tic tac tic tac tic tac tic tac.
El arsenal de disfraces te está esperando en la despensa.


Analfabetismo técnico. 
Tu felicidad se enlaza a la cruel y brutal ignorancia. 

Pretéritos por doquier. 
Añoranzas en tus cuencas. 
Sangre, moho.
Vuelves a tener miedo. 
Cortas las redes, dejas escapar a los peces. 

Ahora. 
Sólo océano y tú.



Maybe next year I'll have no time 
[you don´t want to be alone]



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